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Imágenes del taller en Tarragona: “EL ARTE DE MIRAR Del Drishti al Draṣṭā.”

De Dṛṣṭi a Draṣṭā: de la mirada externa a la mirada interior

La sesión propuso un recorrido teórico y experiencial a través de la mirada, la atención y la consciencia, tomando como punto de partida la distinción entre ver, mirar y observar. Mediante diferentes ejercicios, exploramos qué sucede cuando dirigimos la mirada hacia un objeto y prestamos atención a los movimientos de los ojos, sus impulsos y las fluctuaciones de la mente.

A partir de ahí, nos adentramos en Dṛṣṭi, la mirada consciente en la práctica del yoga, y su relación con la atención y la presencia, tanto durante la práctica como en la vida cotidiana. El recorrido continuó con los cinco estados de la mente descritos en la tradición del yoga y con Pratyāhāra, la retirada de los sentidos, entendida como un proceso en el que la atención deja de estar arrastrada constantemente hacia los estímulos externos.

Después de una experiencia de observación interior, exploramos la distinción entre Dṛśya, aquello que es visto, y Draṣṭā, el Vidente: una invitación a reconocer los contenidos de nuestra experiencia —pensamientos, sensaciones y percepciones— y a investigar desde dónde los observamos. En este contexto, se introdujo Trāṭaka, una técnica tradicional del Haṭha Yoga que utiliza la fijación consciente de la mirada para entrenar la atención, de la que abordamos sus fundamentos, ejecución, posibles beneficios y contraindicaciones.

La parte práctica comenzó con ejercicios respiratorios y de movilidad vertebral para favorecer una postura sentada estable y cómoda. Continuamos con ejercicios oculares y Śāmbhavī Mudrā, para finalizar con Trāṭaka utilizando la imagen del Oṃ como soporte de la atención. La práctica nos permitió explorar cómo la mirada sostenida puede favorecer la interiorización y la absorción progresiva de los sentidos, creando las condiciones para aproximarnos a Dhāraṇā, la concentración.

Un recorrido que combinó comprensión y experiencia, invitándonos a descubrir cómo el trabajo con la mirada puede convertirse en una vía para cultivar la atención, la estabilidad mental y una relación más consciente con nuestra experiencia interior.