A lo largo del taller se pudo comprender y tomar experiencia práctica de cómo el Yoga conduce a la transformación personal desde la presencia y atención en nuestra vida.
Más allá de las técnicas que nos ofrece el Yoga, la verdadera ayuda viene de nuestro interior. Se podría comparar el Yoga, con una rueda que gira desde el interior hacia la periferia.
El Yoga crea un espacio interior que no significa acumulación de conocimientos, sino que desde la práctica constante va transformando los distintos niveles de nuestro sistema, cada vez de una manera diferente.
El título del taller inicialmente suscitó interés por parte de los participantes y finalmente la experiencia del taller fue una gran sorpresa por los resultados obtenidos.
Durante el taller se fue entrando en procesos de introspección y se fue tomando conciencia de que, “la sencillez en el pensamiento y en el obrar” va suponiendo un regreso a la Fuente.
Los comentarios que hicieron los participantes al finalizar la actividad hacían referencia a que, tanto en la parte teórica como en la práctica, se vivieron momentos vibratorios y estados de consciencia no habituales.
Quizá todo lo que aconteció, durante el taller, quede muy bien explicado en el mensaje que envió al día siguiente una participante:
“Quería decirte que el taller de ayer lo sentí muy bonito. De alguna manera logré sentir la sencillez en el espacio del corazón y creo que fue así porque me emocioné, se me erizo el vello y noté esa emoción alegre, y sana… Me encanto y quería compartirlo contigo”
Encarnación López Rojas



